Un proyecto de reciclaje y ampliación en el paisaje andino demuestra cómo la arquitectura ancestral puede dialogar con la modernidad a través de la autoconstrucción y el respeto por el territorio.

En el diseño contemporáneo, la sostenibilidad real no siempre proviene de tecnologías complejas, sino del rescate consciente de las soluciones locales. La Quinta López Cordero, proyectada por el estudio Astudillo + Proaño en la provincia de Cañar, Ecuador, es un testimonio de cómo la arquitectura puede sanar el paisaje rural degradado. El proyecto combina el reciclaje de estructuras abandonadas con una ampliación contemporánea, articulando el espacio mediante la reinterpretación de la casa patio tradicional.

El Reto Proyectual: Reorganizar el Territorio Desde el Patio
El punto de partida del encargo consistía en recuperar un conjunto rural disperso cuyo espacio central —el patio tradicional— había perdido su definición debido al abandono y al crecimiento desordenado de la vegetación.
En lugar de demoler las construcciones existentes, el equipo de arquitectos optó por una estrategia de reciclaje e inserción de nuevos volúmenes. La intervención utiliza la arquitectura como un elemento ordenador de la topografía, sustituyendo los cortes naturales del terreno por estructuras que confinan el espacio vivencial central: el Patio. Este se convierte en el núcleo articulador, reactivando las dinámicas de reunión, descanso y trabajo.

Organización Espacial por Bloques Funcionales
Para evitar la incompatibilidad de usos y garantizar una circulación fluida, la propuesta zonifica el programa arquitectónico en cuatro bloques interconectados:
Bloques Existentes Re-funcionalizados (A, B y C)
• Bloque A: Alberga el área privada principal, compuesta por el dormitorio máster, una sala de estar-dormitorio versátil y un baño completo que abastece tanto a la zona de descanso como al área social.
• Bloque B: Mantiene el uso de la estructura previa para ubicar la cocina, respetando la vocación espacial del lugar.
• Bloque C: Funciona como nexo conector entre el área privada y la cocina. Incorpora un horno de barro tradicional restaurado, zona de asador y un comedor principal definido por una mesa desmontable en voladizo, protegido por una cubierta de vidrio traslúcido y celosía de madera.
El Bloque D: Ampliación Móvil y Relación con el Paisaje
La nueva edificación (Bloque D) reemplaza el perfil topográfico original para cerrar el patio en su costado. Este volumen contiene las áreas sociales, la zona de juegos y los dormitorios de hijos y visitantes.
El aspecto más innovador de este bloque es su límite flexible: una fachada interactiva compuesta por 6 paneles corredizos de madera de pino en ambos frentes. Al abrirse total o parcialmente, los paneles disuelven los límites entre el interior y el exterior, transformando el salón en una extensión directa del patio cubierto y enmarcando el fondo vegetal del terreno.

Materialidad Ancestral y Eficiencia Constructiva
Reorganización de recursos y técnica en bahareque
La construcción destaca por su compromiso con la arquitectura de bajo impacto ambiental. El proyecto recupera el sistema tradicional de bahareque, utilizando como materia prima la propia tierra extraída durante la conformación del terreno.
Componentes locales y detalles bioclimáticos
• Muros portantes: Estructuras de piedra local con aglutinante de tierra y acabado en revoque fino de arcilla.
• Carpinterías y cubiertas: Uso de madera de eucalipto proveniente de un bosque propio, cielos rasos de carrizo amarrado con cabuya y reutilización de teja tradicional y puertas patrimoniales rescatadas.
• Acondicionamiento pasivo: El asentamiento aprovecha la topografía para resguardarse de los vientos dominantes de la sierra ecuatoriana, logrando un óptimo rendimiento térmico sin necesidad de sistemas de calefacción o iluminación artificial continua.

La Autoconstrucción como Vínculo Social
La mayor fortaleza de la Quinta López Cordero radica en la simplicidad de sus detalles constructivos. Al plantear procesos sencillos basados en el conocimiento vernáculo de la zona, los arquitectos permitieron la autoconstrucción y la participación directa de los propios usuarios en el proceso de edificación. Esta decisión no solo redujo significativamente los costos de obra, sino que generó un profundo sentido de pertenencia en los habitantes, quienes apropiaron la vivienda antes de su finalización.
Por otro lado, la alta dependencia de materiales orgánicos (tierra, carrizo y madera sin tratar en exteriores) exige un programa de mantenimiento constante por parte de los propietarios, lo cual reafirma la arquitectura como un organismo vivo que requiere cuidado continuo.


Facetas más importantes del Proyecto
• Reciclaje arquitectónico: Puesta en valor de estructuras previas sin perder la identidad histórica del emplazamiento.
• Fachadas dinámicas: Paneles correderos de pino que disuelven los límites entre la sala de estar y el patio central.
• Materiales de km 0: Aprovechamiento de tierra del sitio, piedra de cantera cercana y madera de eucalipto de predios propios.
• Integración social: Metodología de autoconstrucción que involucra a la comunidad y a la familia en el proceso constructivo.


La Quinta López Cordero deja una enseñanza valiosa para las nuevas generaciones de arquitectos y estudiantes: la innovación no requiere necesariamente de nuevos materiales, sino de una nueva mirada sobre los conocimientos ancestrales. El proyecto demuestra que es posible proyectar espacios contemporáneos y funcionales respetando las tradiciones bioclimáticas del territorio. Para los futuros creadores, la lección es clara: al optimizar los recursos disponibles en el propio sitio y diseñar pensando en la autoconstrucción, la arquitectura no solo reduce su huella ecológica, sino que fortalece la identidad cultural y el vínculo humano con el espacio habitado.




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Ficha Técnica
Proyecto: Quinta López Cordero
Autores: Juan Pablo Astudillo C. / Diego Javier Proaño E. (Astudillo + Proaño)
Ubicación: Jacarín, Cañar, Ecuador
Año de construcción: 2011
Área del terreno: 10,416 m²
Área total construida: 168.23 m²
Área restaurada: 82.58 m
Área de ampliación: 85.65 m²
Área de patio central: 90.24 m
Área verde interna: 17.8 m²
Fotografía: Felipe Cobos




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